Salud mental en el trabajo: 12 consejos para escuchar mejor

Comunicarse eficazmente con los compañeros puede ser fundamental para su bienestar mental.
Imagen de archivo de dos personas conversando para acompañar un artículo sobre la escucha activa y la salud mental en el trabajo
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Este artículo fue escrito por Coralie Ponsinet para Allos Australia y se vuelve a publicar con permiso para conmemorar el Día Mundial de la Salud Mental 2022. Se ha editado ligeramente para destacar su relevancia para la salud mental en el lugar de trabajo. Encuentre la versión original aquí.

¿Alguna vez has tenido la sensación, después de hablar con alguien, de que no han escuchado realmente lo que intentabas decir? No estás solo. Por otro lado, ¿alguna vez has tenido una larga conversación con alguien y has sentido que nunca has llegado a entender los puntos que estaba tratando de decir?

Como seres humanos, tendemos a dar por sentada la comunicación porque la hemos hecho toda la vida: con nuestras familias en casa, en reuniones, en las redes sociales o reaccionando a las historias de la gente.

Por eso puede sorprender que una de las primeras habilidades que aprende un terapeuta de salud mental sea la de comunicarse eficazmente. Según el Instituto Australiano de Consejeros Profesionales, “ser capaz de comunicarse eficazmente es la característica principal del papel de un consejero, y comienza desde la primera sesión del cliente”.

Así que si quiere aprender las habilidades de escucha que los terapeutas utilizan para hacer que las personas se sientan escuchadas y comprendidas, lo que puede ser fundamental para proteger la salud mental en el lugar de trabajo, siga leyendo y ponga en práctica los siguientes consejos.

Comunicación eficaz

La imagen de abajo es una versión de una representación muy utilizada de cómo funciona la comunicación:

Versión de una imagen muy utilizada que representa el funcionamiento de la comunicación para acompañar un artículo sobre la salud mental en el trabajo y la escucha activa.
Comunicar con eficacia ayuda a proteger la salud mental en el trabajo

La imagen anterior pone de manifiesto que hay muchos factores que pueden influir en la eficacia de una conversación:

  1. El contexto: es decir, el entorno físico y social, como cualquier relación entre los participantes.
  2. Los participantes y su estado de ánimo actual: si son conscientes de ello o no.
  3. El medio: El mensaje en sí puede ser escrito, hablado, incluir olores o señales no verbales.
  4. Canales de comunicación: piensa en todas las formas en que te comunicas con la gente, desde las llamadas telefónicas, los mensajes de texto hasta compartir vídeos en TikTok
  5. Reglas de comunicación: aunque a menudo no somos conscientes de ellas, guían nuestro sentido de qué tipo de mensajes y comportamientos son aceptables en un contexto determinado o con determinadas personas o grupos
  6. Ruido: aquí es donde se pone interesante. El ruido puede ser externo (lo que vemos, oímos, olemos, dentro del entorno) e interno: lo que estás pensando, sus emociones, o cualquier ansiedad o trauma.

Aportamos todo nuestro ser a cada conversación: nuestros valores y creencias, las expectativas sobre la conversación, lo que nos ha ocurrido ese día (por ejemplo, el impacto de una reciente llamada telefónica molesta). Cuando surge una conversación, es posible que nos anticipemos a lo que la otra persona va a decir, que pensemos en una próxima tarea importante o que juzguemos algo que dice como incorrecto porque va en contra de nuestros valores.

Todos ellos intervienen en las fases de “codificación” y “descodificación”, y por eso un mensaje puede interpretarse de forma muy diferente a como se pretendía.

Aportamos todo nuestro ser a cada conversación: nuestros valores y creencias, las expectativas sobre la conversación, lo que nos ha ocurrido ese día (por ejemplo, el impacto de una reciente llamada telefónica molesta). Cuando surge una conversación, es posible que nos anticipemos a lo que la otra persona va a decir, que pensemos en una próxima tarea importante o que juzguemos algo que dice como incorrecto porque va en contra de nuestros valores.

Todos ellos intervienen en las fases de “codificación” y “descodificación”, y por eso un mensaje puede interpretarse de forma muy diferente a como se pretendía.

12 consejos para ser mejor oyente (receptor)

Interactuar con los compañeros de una manera que sea buena para la salud mental en el lugar de trabajo comienza con una gran capacidad de escucha.

1) Utilizar la capacidad de escucha activa

Para ser un oyente activo hay que escuchar atentamente lo que alguien dice y responder de forma que el interlocutor se sienta escuchado y comprendido. No hace falta ser consejero o psicólogo para utilizarla, de hecho, es una habilidad clave que todo el mundo puede y debe utilizar más a menudo.

La escucha activa mejora la calidad de la comunicación al prestar toda la atención al interlocutor. Es una buena idea practicar las habilidades de escucha activa en todos los contextos personales, profesionales y sociales. La escucha activa tiene muchos beneficios, como la mejora de la capacidad de comunicación, una mayor empatía hacia los demás y la mejora de las relaciones.

Escuchar activamente significa participar en una conversación mediante preguntas y comentarios perspicaces. Se trata de reflexionar sobre lo que se escucha para demostrar que se ha prestado atención y para ayudar a clarificar la comprensión. Estos son los tres elementos clave de la escucha activa.

– Utiliza frases de ánimo y lenguaje corporal como: “Ajá”, “ya veo”, “qué pasó entonces”, y asentir con la cabeza.

– De vez en cuando, parafrasea lo que dice el interlocutor: por ejemplo, “Así que te sentiste decepcionado por lo que dijo”.

– De vez en cuando, puedes resumir una parte de su historia.

2) Escuchar sin planificar lo que se va a decir a continuación

A menudo, la gente sólo quiere ser escuchada. Una queja común que tienen las personas cuando hablan de cómo se sienten o comparten sus luchas es que la otra persona les interrumpe continuamente.

Para ser un buen oyente, debemos intentar no interrumpir. En su lugar, practique su capacidad de escucha activa animándoles a ampliar su experiencia y a describirla con mayor precisión.

No preguntes nada hasta que hayan terminado lo que tienen que decir. Para que la voz de alguien sea escuchada, tenemos que aprender a escuchar de verdad en lugar de esperar nuestra oportunidad para hablar.

3) Intentar comprender lo que la otra persona transmite

Una parte esencial de la comunicación es comprender el verdadero mensaje que la otra persona está tratando de transmitir. Un terapeuta prestará mucha atención, no sólo a lo que se dice, sino también a leer entre líneas.

4) Reflexionar antes de responder

¿Respondes por decir algo o porque tienes algo que aportar a la conversación? Si no estás seguro, una buena idea es esperar tres segundos antes de responder. En ese tiempo, considere las siguientes preguntas.

– ¿Por qué estoy respondiendo? ¿Respondo porque el silencio me hace sentir incómodo? ¿Quiero algo de ellos? ¿Intento convencerles de mi punto de vista?

5) Observa con todos tus sentidos

Una de las claves para ser un buen observador (o terapeuta) es estar presente y buscar las señales no verbales. Algunos indicios son más fáciles de observar que otros. Podemos ver la postura decaída y las lágrimas, pero también es útil captar pistas más sutiles, como el nerviosismo, la evitación del contacto visual, el habla monótona o las palabras aceleradas. También podemos observar las reacciones de las personas en diferentes situaciones. En última instancia, deberíamos buscar desviaciones de la norma. Por lo tanto, observar a las personas a lo largo del tiempo le dirá más sobre ellas que observar un solo momento.

6) Deje de lado las suposiciones que pueda tener

Es natural hacer suposiciones incorrectas sobre otras personas. Podemos suponer que son seguros de sí mismos y extrovertidos, cuando en realidad son introvertidos. También podemos tomar sus respuestas al pie de la letra y asumir que están bien cuando no lo están, o por el contrario, asumir que hay algo mal cuando en realidad, están bien. Por esta razón, un terapeuta hará preguntas aclaratorias atentas y curiosas en lugar de basarse en suposiciones. Además, prepárate para la posibilidad de que no te den una respuesta directa o una respuesta en absoluto. Tampoco pasa nada; tal vez no estén preparados para compartir esa información contigo, como es su derecho.

7) No seas tan crítico

Todos nos hemos encontrado en esa situación en la que un amigo o familiar comparte algo con nosotros en confianza. Cuando alguien comparte sus inseguridades y pensamientos más profundos, espera que nos tomemos en serio sus palabras y respetemos la intimidad que ha tenido la generosidad de compartir.

En estos momentos, es esencial ser compasivo y no juzgar. Recuerda que abrirse requiere valor y vulnerabilidad, así que en el momento en que criticamos es cuando se ponen a la defensiva o se cierran.

Suspender el juicio puede ser un reto, sobre todo si se trata de un tema que nos importa mucho. Sin embargo, el secreto para ser un buen apoyo para la gente es recordar que, por lo general, la gente no quiere que le arregles sus problemas. En cambio, quieren desahogar sus pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, tu trabajo es proporcionar un espacio seguro para que eso ocurra y, con suerte, ayudarles a dar sentido a su situación.

8) Sea consciente de su propio estado mental y de sus posibles prejuicios

Cuando pensamos en lo que significa ser consciente de tu propio estado mental y de tus prejuicios, significa ser consciente de tus sentimientos, pensamientos y valores cuando interactúas con otra persona. También requiere que reconozcas cómo tus sentimientos y pensamientos pueden afectar a tu forma de comunicarte, ya sea positiva o negativamente.

Ser conscientes de estas cosas nos ayuda a ser mejores oyentes y mejores personas. Esto se debe a que ser consciente consiste esencialmente en ser consciente y vivir en el momento presente.

9) Sólo ofrecer asesoramiento si es apropiado hacerlo

Cuando alguien comparte con usted un problema en su vida, el instinto natural es ayudar aconsejándole cómo solucionar el problema. Sin embargo, esto rara vez funciona; de hecho, suele tener el efecto contrario. La razón es que la gente suele conocer las posibles soluciones. Por lo tanto, sus consejos pueden sonar condescendientes o despectivos para ellos.

En segundo lugar, si deciden seguir el curso de acción recomendado por usted, no reciben todo el beneficio de superar el reto con su propio esfuerzo. En resumen, es un desempoderamiento y puede perpetuar los sentimientos de impotencia.

Por último, es demasiado fácil imponer tus valores a la situación. Por ejemplo, puede haber consideraciones culturales, religiosas o relacionales de las que usted no tiene experiencia genuina. En este caso, tus consejos pueden parecer ignorantes y desconsiderados.

Recuerda que es su vida, no la tuya, así que haz que la conversación gire en torno a ellos y no intentes imponer tus valores o convencerles de que hagan lo que tú harías en esa situación.

10) Aclarar si algo no está claro

Pedir una aclaración es una buena manera de demostrar que estás escuchando y de ayudarte a comprender mejor su situación. Sin embargo, también ayuda al remitente porque, al animarle a articular su experiencia con mayor claridad, también tiene la oportunidad de dar sentido a sus pensamientos y sentimientos y ver posibles formas de avanzar.

11) Hacer mejores preguntas

Aunque escuchar es la clave, tendrá que hacer preguntas. Aunque algunos dicen que no hay preguntas malas, la realidad es que algunas preguntas son mejores que otras. Por lo tanto, es importante hacer las preguntas correctas que generarán las respuestas más valiosas.

Un terapeuta utilizará preguntas abiertas para invitar al emisor a elaborar la situación y potenciar la creación de sentido, mientras que las preguntas de Sí/No tienden a limitar la expresión. Sin embargo, una pregunta abierta que hay que evitar es la de “por qué”. A menudo, esto hace que el remitente defienda sus decisiones y puede parecer acusador.

12) Ofrezca empatía, no simpatía

En otras palabras, la gente no quiere que te sientas mal por ellos, sino que quieren que “entiendas” de dónde vienen. El primer paso para desarrollar la empatía es intentar ponerse en la posición de otra persona y sentir lo que ella siente. Por eso, un buen terapeuta dedicará mucho tiempo a asegurarse de que tiene una idea clara de la situación de su cliente. El segundo paso es comprender sus sentimientos y reconocerlos.

Imagen de archivo de dos personas hablando para acompañar un artículo sobre la escucha activa, la comunicación eficaz y la salud mental en el lugar de trabajo.
La protección de la salud mental en el lugar de trabajo comienza con una buena escucha

8 consejos para ser un mejor comunicador (emisor)

Una comunicación eficaz puede ser esencial para mantener una buena salud mental en el lugar de trabajo.

1) Minimizar las distracciones físicas para centrarse totalmente en el orador

Los teléfonos, los ordenadores y el ruido de fondo pueden interferir en la comunicación real. Además, tu propia mente ocupada puede alejarte de estar plenamente presente con la otra persona. Por eso, lo mejor es apartar las pantallas, buscar un lugar tranquilo y centrar la mente. Esto no siempre es posible en el momento, pero todo ayuda.

2) Hacer coincidir los estilos de comunicación para minimizar los malentendidos

Cuando un terapeuta habla con un cliente, quiere asegurarse de que su estilo de comunicación está en consonancia con su cliente. Esto se conoce comúnmente como “mirroring”.

Reflejar tu estilo de comunicación con la persona con la que hablas es algo en lo que la mayoría de la gente no piensa conscientemente. Sin embargo, es una habilidad extremadamente importante en la construcción de una relación terapéutica, como le dirá cualquier terapeuta. El reflejo abarca todo, desde el lenguaje corporal y el tono de voz hasta los temas que se eligen y la forma de presentarlos. Se trata de adecuar los patrones de comportamiento para que cada persona sienta que colabora de igual a igual.

En todos los casos, tómese el tiempo necesario para revisar su propio estilo de comunicación antes de entrar en una discusión con otra persona y esté preparado y dispuesto a adaptarlo en consecuencia.

3) Ten en cuenta la cultura de la otra persona: sus normas de comunicación pueden variar significativamente de las que tú estás acostumbrado

La mejor manera de romper las barreras de la comunicación es conocer la cultura de la otra persona. No sólo buscas entender su cultura, sino también cómo perciben la tuya.

Entender las diferencias culturales y cómo ven los demás tu propia cultura te ayudará mucho a evitar malentendidos.

4) Evitar el uso de jerga o modismos con los que los extranjeros puedan no estar familiarizados

La jerga y los modismos se utilizan a menudo en una lengua para hacerla más expresiva. A veces, pueden parecer la mejor manera de expresar una idea. Sin embargo, es importante tener siempre en cuenta a su público, ya que suele ser muy específico desde el punto de vista cultural, y es fácil confundir o causar ofensa involuntariamente.

5) Recuerde que la información no es comunicación: el hecho de que presente hechos no significa que la persona “entienda” lo que está diciendo

A menudo no basta con proporcionar datos y hechos a alguien: si no entiende lo que se le comunica, no podrá tomar ninguna medida a partir de esa información. Además, para muchas personas, los datos por sí solos no son convincentes. En cambio, se mueven por valores y se sienten atraídos por las historias, así que, en primer lugar, intente comprender qué valores son importantes para ellos y comparta historias que hablen de esos valores.

6) Preste atención a las señales que puedan indicar que el receptor no es capaz de escucharle

A veces esto puede deberse al ruido externo y a las distracciones, o quizá tengan dificultades fisiológicas para escuchar. Sin embargo, también puede deberse al “ruido interno”; tal vez estén experimentando mucha ansiedad, tal vez estén demasiado cansados, tal vez tengan una reunión importante próximamente. También puede ser un problema de acento o de comprensión del idioma. Cuanto más conozca a la otra persona, mejor podrá detectar el problema. Y, por supuesto, la forma más fácil de encontrar lo que interfiere en la escucha es preguntar.

7) Inicie conversaciones con chit-chat

Un terapeuta casi siempre comenzará una conversación con una pequeña charla para hacerse una idea del estado de ánimo de la otra persona y saber si es un buen momento para profundizar. Para que se sientan más cómodos, asegúrate de encontrar algo que les interese y hazles preguntas relacionadas con ello.

8) Comunicaciones escritas: Tenga en cuenta lo que no se incluye

La palabra escrita puede malinterpretarse o leerse sin el tono adecuado, y el tono de voz de una persona puede marcar una gran diferencia en lo que quiere decir. Ciertos tonos se utilizan cuando la gente quiere sonar enfadada, asustada, frustrada, etc.

El tono también es importante porque transmite sinceridad y/o humor.

Comunicar con el tono que se pretende utilizar es muy importante para un buen diálogo interpersonal, pero es difícil hacerlo cuando se escribe porque no se dispone de pistas vocales. Los emojis son útiles en este escenario y son más comúnmente aceptados; sin embargo, el mejor enfoque es evitar escribir cualquier cosa que infiera significado – mantenerlo claro y directo. Si no, coge el teléfono.

Dos principios que hay que tener en cuenta en cualquier conversación:

  • Tu comportamiento puede influir en cómo se recibe algo que dices, incluso entre personas muy cercanas y que conocen tus intenciones:
  • No se puede retirar un mensaje: las palabras pueden ser armas potentes. Si envías un mensaje que puede ofender a alguien, léelo y espera hasta el día siguiente antes de pulsar enviar.

Si le ha gustado leer este artículo sobre la escucha activa y la comunicación eficaz, y su importancia para la salud mental en el lugar de trabajo, consulte los demás artículos de nuestra sección de artículos de invitados. (Nota del editor: este es el primer post de invitado que hemos publicado, pero pronto habrá más).

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